Manejo del gato en clínica

Los gatos son una especie muy diferente a los perros, por ejemplo,  es por eso que el manejo en la clínica debe de ser diferente.

 

Por MVZ Lorelei Violante Martínez

Espace de Chat  /  Veterinaria La Granja / Querétaro.

 

Hay 3,000 años de diferencia en domesticación, lo que los hace incomparables en su trato y respuesta.

Tenemos que estar muy conscientes de que es un animal de gran agilidad y velocidad, aun si es que tuviera sobrepeso; por lo que se deben de tomar todas las precauciones necesarias, aunque a veces pudiera llegar a parecer que exageramos.

 

 

No podemos confiarnos cuando el propietario nos dice que es muy lindo y muy tranquilo, ya que eso es en su casa, en su territorio, y con  gente que conoce.

Tenemos que hacer consciencia en la gente en que no pueden simplemente llevar a los gatos asi, sueltos, en costales, cajas de cartón, en el mejor de los casos una mochila, lo ideal es una transportadora, ya que aunque muchos de ellos aseguran que nunca los sacan de casa, entonces debemos hacerles saber que deben de llevarlo a vacuna una vez al año y revisión preventiva, al menos dos veces al año, y entonces también porque se encuentran ahora en la clínica.

 

 

La clínica es otro ambiente, con olores y sonidos diferentes y nosotros somos extraños. 

Por lo que cuando recibamos un gato en la clínica, primero debemos acercar todo aquello que vayamos a necesitar para hacer la consulta, y pedirle al propietario que no lo saque de la caja o transportadora donde lo trae, o si el caso es que el gato viene suelto, proporcionarle de inmediato una para que lo guarde unos minutos en lo que hacemos las preguntas pertinentes de la anamnesis. Esto permitirá que el gato se familiarice, lo más posible, con los ruidos y el movimiento a su alrededor.

 

 

 

Todo lo que podremos necesitar para la consulta:

 

* Un tapete de tela mullida o de plástico suavecito, el cual sólo debe de ser usado para gatos, por los olores que ellos pueden distinguir de otro de su especie, o de una especie diferente.

* Cobijas o toallas de diferentes tamaños y grosores, con las cuales podremos envolver o tapar sólo una parte de su cuerpo.

* Bozales para gato, los cuales nos permiten evitar que vea el entorno ya que algunas veces ellos sólo están buscando una vía de escape, además de que nos facilita la dosificación de tabletas en algunos casos.

* Lanza tabletas, es indispensable para dosificar tabletas, pues a veces puede llegar a ser una misión imposible.

* Costales para gato, ideales para realizar una consulta sin que podamos salir rasguñados, solo se necesita un poco de destreza para meterlo en el, y nos permite hacer un sinfín de maniobras pues tiene muchos cierres.

* Pinzas para gato, con una presión ideal, que lo somete en una especie de hipnosis, funciona en casi todos los felinos.

* Termómetro

* Cronometro

* Estetoscopio

* Otoscopio y oftalmoscopio

* y feromonas sintéticas, en caso de conseguirlas.

 

 

 

La consulta del gato debe de procurar hacerse en un ambiente lo más tranquilo posible, si la infraestructura de nuestra clínica lo permite, en un consultorio con puerta, la cual deberá permanecer cerrada durante la consulta.

 

En caso contrario un lugar lejos de puertas de salida y con la posibilidad de evitar ruidos fuertes (secadoras, perros inquietos, teléfonos, música alta, etc.)

Cuando un gato llega a la clínica, es importante no hacerlo esperar mucho en la recepción; y si no manejamos citas, hacer lo posible porque sea atendido a la brevedad.

 

La anamnesis debe hacerse con un tiempo prudente y recabando toda la información posible, sobre sus hábitos, alimento,  ambiente y compañeros; todo por insignificante que parezca puede servir para saber cómo suele comportarse en casa o por qué se encuentra en la clínica. 

 

A veces los propietarios no proporcionan mucha información, por lo que debemos ser muy observadores y saber manejar la forma y orden en que se postulan las preguntas, si hay necesidad de reformular y preguntar lo mismo, de manera diferente, más adelante en caso de ser necesario, para esto hay que elaborar nuestra propia hoja clínica y saber en que casos unas preguntas son más importantes que otras, según el motivo de la visita.

 

Siempre vigilando de reojo el comportamiento del gato, el cual estando encerrado en una transportadora, puede empezar a mostrar signos de estrés (sus ojos, orejas y hocico), dolor (postura y respiración), o calma; lo que nos permitirá tomar una decisión sobre en qué momento procederemos a  dejarlo salir o no de la transportadora.

 

Teniendo siempre en cuenta que si él no desea salir, no debemos obligarle, y tampoco permitir que el propietario quiera sacarlo a la fuerza, en este caso, lo ideal es esperar hasta el momento en  que ya se va a proceder a examinarlo y entonces lo ideal sería desarmar la parte superior de la transportadora y revisarlo ahí mismo, así le haremos saber que si en ese lugar él se siente protegido, no pretendemos  incomodarlo.

 

 

 

Una vez que iniciamos el examen médico hay puntos que no debemos dejar pasar

 

o Su condición corporal.

o Sistema nervioso (dolor o relfejos)

o Mucosas (color y tiempo de llenado capilar)

o Temperatura

o Frecuencias cardiaca y respiratoria

o Hidratación

o Cavidad abdominal

o Cavidad bucal.

 

 

 

 

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